lunes, 23 de junio de 2014

TEM-TVK 405 : Capítulo 1 "No es el dulce el que tiene sabor amargo, lo amargo termina siendo dulce"

Frutas, Chocolates, panecillos, galletas, gomitas, caramelos, Clarisse era una amante del azúcar, sin embargo sus maestras de baile no permitirían que comiera tanta "porquería" pensaban que si lo hacía se convertiría en una lenta y descuidada bailarina; pero ellas no estaban ahí, así que Clarisse llenó su plato, se veía tan feliz como cuándo tenía 5 años  y abría los regalos de navidad con su madre; era una lástima que no estuviera ahí en la fiesta; ni en las últimas 17 navidades.

-Clarisse, mira a tu alrededor, las mujeres a tu edad no llenan sus platos de dulces ni se visten como si tuvieran 16, escucha hija, se que he insistido mucho todos éstos días, pero es hora que te comportes como una mujer. 
-Si quieres que no coma todo ésto solo dilo papá, pero no me lastimas pidiendo que me comporte como alguien que no soy. 
-¿Que acaso no eres ya una mujer?
-Sí, pero no de esas que quieres que sea. ¿Que esperabas? que después de 12 años en un internado y 4 en una universidad, de estar toda una vida encerrada, me convirtiera en una muñeca de sala, vacía, que se case con un buen partidario para la compañía, salga en fotos de las revistas con una sonrisa falsa mientras mi esposo tenga aventuras y amoríos con mujeres más inteligentes y capaces en vez de una bailarina que toca el violín.
-No digas eso, sólo que si te comportas como lo haces, complicarás las cosas y terminarás convirtiéndote en una de esas mujeres que no quieres ser.
-No pasará, por que no me casaré nunca.

Las lágrimas estaban por aparecer; la presión de su padre desde que se había graduado, era demasiado para ella. Colocó el plato en la mesa y caminó lo mas rápido que pudo para salir de la gran mansión. Llegó al cuarto de lavandería, muy grande por cierto, era increíble que la puerta no tuviera seguro. El cuarto parecía más bien una casa muy iluminada; con 4 lavadoras y 3 secadoras, un gran sitio para planchar y muebles con perchas llenas de ropa; al fondo se miraban otras puertas, y en su intento de huír por instinto de protección, entró en un cuarto; en comparación a la zona de lavado, éste era muy sencillo, no habían ventanas y las paredes eran blancas. La luz era amarilla y muy débil; habían muebles con cajas de detergente y otros productos de limpieza. Cerró la puerta se acurrucó en el helado piso y comenzó a llorar.

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De repente escucha un ruido, mil pensamientos se le vinieron a su mente en pocos segundos: "Oh no, seré secuestrada, violada o asesinada y nadie se dará cuenta" pero lo que vió la asombró:

-No es usual que mis invitados decidan pasarse la noche en el cuarto de lavado.
-Yo lo siento -dijo titubeando
-Descuida. Ví que dejaste éstos en la mesa así que te los traje.
Consigo llevaba el plato lleno de golosinas que había dejado, pero eso era extraño, ¿Como supo que estaba ahì y que ese era su plato? ¿había estado siguiéndole? o simplemente pensó que olvidó sus golosinas mientras se incursionaba por su casa y cómo no le gusta el desperdicio decidió buscar al dueño para obligar a terminarlo. Clarisse llevaba por lo menos 15 minutos llorando; ¿será que la escuchó?.
-Ten, dijo sentándose a su lado.
Ella cogió un panecillo de menta y comenzó a comerlo. De pronto pensó que era muy descortés al no ofrecerle algo del plato pues él se había sentado a su lado; en el suelo; para hacer compañía.
-¿Quieres?
-No gracias, puedo engordar.
-¿Es enserio?
-Piensas que un hombre de 32 años, conserva ésta figura haciendo ejercicio únicamente.

Ella no pudo evitar reír y él al ver esa hermosa cara esbozó una sonrisa de satisfacción.





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